martes, 31 de enero de 2012

"No seré comunicóloga"

 
Esta es la fachada de los departamentos donde viví
durante dos meses con una gran persona y amiga.

Estaba convencida que lo que estaba fallando era la escuela, pero el cúmulo de situaciones y decepciones me hicieron plantearme un cambio de licenciatura e, incluso, de universidad.
Un día, tras asistir a un autolavado de un alumno de Comunicación de la UIC, en donde leí un periódico hecho y escrito por los estudiantes de la universidad  y captar que en la mía no había nada similar para poner en práctica la teoría, decidí hablar con mis padres para plantearles la posibilidad de un cambio  de licenciatura y universidad. "Voy a estudiar Administración de la Industria Hospitalaria en el ESDAI", dije.

Al ver mi preocupación y asombrado por mis palabras, pues desde pequeña tenía claro que me quería dedicar a los medios, mi papá habló con un amigo que tenía en Tv Azteca para que me diera un recorrido por las instalaciones y me platicara acerca de  la comunicación en la vida real, léase en el campo profesional.
 

domingo, 29 de enero de 2012

Mi mejor roomie

En diciembre de 2008 entré a trabajar a Reforma, justo un día después de haber regresado a vivir con mi ex marido. Los primeros 15 días, acostumbraba a comer con un reportero que también acababa de entrar a la sección; después comencé a convivir con otros integrantes del equipo, entre ellos mi paisana, Sonia.

Para ella no fue un buen mes, para mí tampoco; comencé a tener algunos problemas con el susodicho y rondaba por mi mente la idea de pedirle el divorcio y salirme de su departamento antes de que las cosas empeoraran, y tenía claro que no quería regresar a casa de mis papás.

miércoles, 25 de enero de 2012

Carta no. 2

Cuando tu tía Fer me preguntó "¿le dirás algún día que sus papás se divorciaron y se volvieron a casar?", mi respuesta inmediata fue "no, no tiene por qué saberlo". En ese entonces, a penas comenzabas a formarte en mi vientre, desconocía tu sexo, no imaginaba tu cara y mucho menos tu forma de ser. Creía saber exactamente cómo quería y debía educarte.

Mis miedos eran pocos, me consideraba "open mind" y un tanto despreocupada. Sin embargo, desde el momento en que te tuve en mis brazos, todo cambió, se aclararon muchas ideas, comencé a ver las cosas desde otra perspectiva, con otros ojos.

Lo que no me importaba e, incluso, con lo que llegué a estar de acuerdo, comenzó a preocuparme; presté más atención al entorno que nos rodea, surgieron algunos focos rojos en mi cabeza y, desde entonces, me prometí cuidarte y protegerte de todo y de todos, pero también entendí que no puedo crear el mundo perfecto que quisiera para ti, no puedo encerrarte en una caja de cristal y esconder lo que sucede afuera.

miércoles, 18 de enero de 2012

La vuelta a mi vida en 365 días

Uno de mis propósitos a largo plazo es publicar un libro, no sólo por lo que se dice por ahí que antes de morir hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, si no porque siempre he tenido esa cosquilla, ha sido mi sueño desde pequeña, y, además, la idea que tengo es publicar algo que pueda ayudar a alguien, ¿a quién? no lo sé, aún sigo pensando en el tema.

Tras vivir en carne propia lo que es la bulimia, pensé en escribir sobre desordenes alimenticios; también en alguna ocasión pensé en escribir algo sobre adicciones, y ahora que soy madre, sobre maternidad, pero seguiré en la búsqueda.

Hace poco más de dos meses, recibí un correo en el que promovían un taller en línea que daría Karina Falcón, y el cual tenía como objetivo final la publicación de una Antología con historias a favor de un parto respetado y humanizado. A pesar de que mi hijo nació por cesárea, consideré que mi historia podía servir a futuras madres por razones que adelante leerán, así que contacté a Karina y me inscribí.
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