En diciembre de 2008 entré a trabajar a Reforma, justo un día después de haber
regresado a vivir con mi ex marido. Los primeros 15 días, acostumbraba a comer
con un reportero que también acababa de entrar a la sección; después comencé a
convivir con otros integrantes del equipo, entre ellos mi paisana, Sonia.
Para ella no fue un buen mes, para mí tampoco; comencé a tener algunos problemas con el susodicho y rondaba por mi mente la idea de pedirle el divorcio y salirme de su departamento antes de que las cosas empeoraran, y tenía claro que no quería regresar a casa de mis papás.
Para ella no fue un buen mes, para mí tampoco; comencé a tener algunos problemas con el susodicho y rondaba por mi mente la idea de pedirle el divorcio y salirme de su departamento antes de que las cosas empeoraran, y tenía claro que no quería regresar a casa de mis papás.
