lunes, 9 de enero de 2012

Nuestro primer baño

Cuando Bam Bam tenía 3 meses, comenzaron los comentarios y cuestionamientos sobre la forma en que lo bañaba. "¿Hasta cuándo lo vas a bañar en tina?" "Ya está grande, lo puedes bañar en la regadera" "Ya es hora de que se bañe con papá"... y un sinfín de comentarios más.

A raíz de un problema que tuve con mi mamá por un comentario que me hizo sobre la lac
tancia, opté por no pelear con el mundo, no dar explicaciones y limitarme a sonreír.

Y es que no entiendo por qué el afán de hacer que los niños crezcan antes de tiempo, y no me refiero al baño en regadera, sino a todo, siempre hay un comentario que refiere a que el bebé ya está grande para tal o cual cosa.

jueves, 5 de enero de 2012

Un regalo para siempre


Cuando me mudé al nuevo departamento, estaba más que emocionada, significaba mucho para mí. El inicio de una nueva etapa, el cerrar círculos, tener que enfrentar y afrontar mis miedos, aprender a vivir completamente sola y, sobre todo, poder decorar a mi gusto y antojo.

Como buena princesa cursi que he sido toda la vida, siempre me ha gustado el color rosa. Durante mucho tiempo mis celulares fueron rosas, mi compu es rosa, la mitad de mi closet es rosa y mi último coche estuvo a punto de ser rosa, pero mis papás me salvaron de hacer semejante ridiculez, así que claro está que mi casa tenía que ser del mismo color, rosa.

miércoles, 4 de enero de 2012

Su primera palabra

Cuando mi hijo nació, como ya lo expliqué en otro , tuvo que estar unas horas con un casco de oxígeno y recibió su primer alimento por sonda. Al día siguiente, cuando lo escuchamos llorar, la primera en preocuparse fue mi mamá, "lo lastimaron", dijo. Todos pensamos lo mismo, pues su llanto era "ronco". Sin embargo, conforme pasó el tiempo, nos dimos cuenta que no, no lo habían lastimado, su timbre es así, muy al estilo de la Guzmán, en versión masculina.
No estaba empeñada en que su primera palabra fuera "mamá", me conformaba con escuchar cualquiera, y muchas de mis tardes las he dedicado a enseñar a Bam Bam a decir "ma-má" "pa-pá", "a-gua"... con la esperanza de que un día, cuando menos lo esperara, repitiera una de esas palabras; sin embargo, mi suegro, muy a su estilo y en broma, me decía que no me preocupara si no lo hacía, pues el marido había hablado hasta los 3 años.


jueves, 29 de diciembre de 2011

Bienvenida a la Ciudad de México


Como algunos ya lo saben, provengo del lugar más hermoso de la República: Culiacán, Sinaloa, pero desde hace más de una década radico en chilangolandia.


Parece que fue ayer cuando arribé de la ciudad de los Tomateros, traía unas mallas floreadas, shorts verde olivo que hacían juego con un saco del mismo color, unas botas altas por eso del frío de la ciudad y una bolsa negra llena de recuerdos, esperanza y emoción. ¡Vaya outfit!
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