viernes, 3 de agosto de 2012

Reencuentro

Llegó un poco tarde como de costumbre. Tocó y al no recibir respuesta, me envió un mensaje en el mismo tono de siempre "ábreme".


Mientras caminaba hacia la puerta, pensaba en la forma que debía saludarlo. Después de dos años, no sabía si hacerlo con un efusivo abrazo que expresara lo mucho que lo había extrañado y que me había hecho falta en algunas ocasiones o simplemente con un "hola", seco y muy a mi estilo, como un reclamo silencioso por no haber estado conmigo en los momentos importantes y por haber ignorado un par de correos.


Abrí y saludé como me nació, con un abrazo y un "hola, cómo estás". Un poco nerviosa y sin saber bien a bien cómo reaccionar, lo invité a pasar.



No sabía cómo iniciar, qué decir, qué platicar. Había tanto que quería contarle, el anillo, mi boda, mi embarazo, el trabajo, en fin... ¿Por dónde comenzaba? ... pero una parte de mí aun estaba enojada, dolida.


Le mostré los cambios que ha tenido la casa, ya que, como él lo dijo, sólo conocía la versión de soltera.

Lo observé mientras hablaba para ver si percibía algún cambio en él. La gente cambia y a veces se vuelve irreconocible, pero no, no fue su caso.


La misma mirada, tono al hablar, mente revolucionada, ideas firmes y locas, más delgado que la última vez y que lo que reflejaban las fotos...un poco menos de bromas y criticas, escuchando más que hablando...sí, tenía frente a mí al mismo hombre que se convirtió en mi cómplice, en mi amigo y mucho más.

En ocasiones uno implora que la gente cambie, en otras, como ésta, uno espera que no sea así, que todo esté intacto, tal cual lo dejamos...

Un breve resumen de mi vida, de nuestra vida, una shisha de frutas y unos sorbos de alcohol fueron el complemento de esa charla de tres.

Mientras Luis y él conversaban sobre música y cine, sus temas favoritos, yo preparaba la cena, formulando en mi mente la pregunta que más me inquietaba.

Entró a la cocina, lo puse al día de algunas amistades y familiares, y cuando nos quedamos en silencio, aproveché para preguntar "y bien, ¿Qué fue lo que pasó?".

Esperaba todo menos su respuesta. "Tú así lo decidiste". Discutimos el punto, recordamos y no concluimos... la cena estaba servida.

Contamos algunas anécdotas, cenamos y cuando el reloj marcó las 00:12, agradeció la cena e invitación y nos despedimos de nuevo con un abrazo, confirmando que habría una próxima y que teníamos la conclusión de ese tema pendiente

No cabe duda, siempre hay dos o más versiones de una historia; no cabe duda, los puntos suspensivos no son el final...







lunes, 30 de julio de 2012

Metamorfosis

Es asombroso ver cómo la gente cambia con el paso de los años, y no me refiero únicamente a las huellas que deja el tiempo en el cuerpo.

Contemplo a mi hijo de escasos 15 meses de vida y respiro su inocencia, esperanza, ilusión, pureza y bondad.

¿Cómo es posible que a veces nos transformamos tanto que ni nosotros mismos nos reconocemos? ¿Por qué perdemos esa inocencia con la que nacemos?

Algunas tardes de este mes tan loco me sentaba en el tapete únicamente a observar dos etapas de la vida, dos generaciones distintas.

lunes, 16 de julio de 2012

Nuestra experiencia en Cool de Sac


Muchas veces me he quejado de la falta de lugares de diversión para niños de 0 a 2 años de edad. Además de los parques públicos (que incluso no son para bebés que aún no caminan) y Piccolo Mondo, no conozco muchas opciones para ellos, así que cuando supe de la inauguración de Cool de Sac México me emocioné por completo y me puse a buscar fotografías del restaurante en facebook y google.

Después de mucho planearlo y tras casi dos horas de camino (sin tráfico, pero con lluvia), finalmente el sábado conocimos el lugar ubicado en el centro comercial Paseo Interlomas. Saliendo de Liverpool, en planta baja y a mano izquierda, aparecieron las coloridas letras del restaurante. Pasando una puerta de cristal y antes de atravesar una pequeña reja con llave y custodiada por personas del lugar,  hay una tienda de juguetes, en su mayoría mega blocks, y un recibidor.

lunes, 9 de julio de 2012

Me comí la Gran Manzana...


Después de un viaje, siempre hay mucho que contar, más aún cuando el motivo de ese viaje eres tú...
 
Nueva York no era una ciudad que llamara mi atención, nunca se me había antojado viajar a ese destino, a pesar de los excelentes comentarios que había escuchado, incluso de mi familia. No había algo en particular que me invitara a conocerlo. Eso, por supuesto, se lo había expresado al marido casi después de saber que Nueva York y Londres son dos de sus ciudades favoritas.
 
Desde hace poco más de un mes, el marido anunció un viaje en pareja para mi cumpleaños, léase SOLOS, sin Bam Bam; me pidió que solicitara una semana de vacaciones en el trabajo y no dijo más. A la semana, se le ocurrió decirme que nuestro destino estaba entre las siguientes opciones: Las Vegas, Miami, Alaska, San Francisco y Nueva York, y que podía intentar adivinarlo.
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