Nada
más triste que una persona deje de hacer lo que más le gusta por falta de
tiempo. Y sí, así me ha pasado.
Desde
pequeña, lo que más disfruto es escribir, lo que sea... desde cartas, recaditos,
poemas y cuentos hasta posts o reportajes de ciertos temas que me interesan,
como vida, salud y, claro, niños.
En
cuanto aprendí a escribir, que hoy sé que
nunca terminas de hacerlo, comencé a redactar cartas para mi mamá, las cuales dejaba bajo su almohada, sobre todo
cuando me portaba mal y quería disculparme sin que se me llenaran los ojos de
lágrimas y se me quebrara la voz.