Ayer viví uno de los peores momentos desde que soy mamá. Aparentemente todo estaba bien, Bam Bam se disponía a dormir en su cuna. Lo acosté, le di las buenas noches y me fui a mi recámara. Pasaron unos minutos y escuché un llanto muy fuerte, corrí a su recámara para ver qué había sucedido, y lo encontré boca abajo. Aunque no escuché ruido de golpe ni nada parecido, lo levanté para ver si estaba bien, y en ese momento me di cuenta que había dejado de respirar.