Hoy más que nunca aplaudo
de pie a las mamás que se quedan 24 por 24 horas CUIDANDO a sus hijos. Y escribo cuidando en mayúsculas
porque estar en casa no siempre significa estar al pendiente de los niños, no
para algunas mujeres.
No digo que las madres que trabajamos
tengamos un camino sencillo o todo sea miel sobre hojuelas, pero la realidad es
que, a mi parecer, salir del hogar, convivir con los compañeros en la
oficina, ejercer la profesión que elegimos y ver temas no relacionados con
maternidad ayudan de alguna manera a despejarnos y aligerar los días.
Es algo que he pensado
siempre, desde que me estrené como mamá y regresé al trabajo, pero cuando escucho las historias de mis
amigas, cuando tengo un día complicado sin salir de casa en 24 horas o cuando veo a mi hermana con dos bebés de 15 meses, lo reafirmo.