jueves, 17 de marzo de 2011

Y se llamará...

Sebastián, Emilio, Christian, Carlos, Demián, Héctor, Daniel, Santiago, Leonel, René.... fueron sólo algunos de los muchos nombres que mi esposo y yo propusimos para nuestro bebé.

Desde el 31 de diciembre, cuando supimos el sexo, no paramos de discutir sobre el mejor nombre para el nuevo integrante de la familia. Compramos libros, buscamos en internet, checamos significados y en las reuniones con amigos aprovechábamos para buscar apoyo y obtener más votos a favor del nombre preferido de cada uno, hasta organizamos una dinámica de papelitos con mis primas y mi tía , pero nada funcionó. Fue hasta el 1 de marzo cuando supimos cuál será el nombre de nuestra mejor creación, osea, nuestro hijo.... aquí la historia.

miércoles, 23 de febrero de 2011

El último cumpleaños


Todo apuntaba a que sería un fin de semana increíblemente relajante. A pesar de que no se incluyó en el plan una escala a uno de mis bares favoritos, Capi Cua, no me importó, estaba conforme con el fin de semana propuesto por mi entonces novio.

Llegó el viernes, nos despertamos temprano, hicimos maleta y partimos hacia la Ciudad de la Eterna Primavera. A unas cuadras del depa, mi querido hizo una parada en el cajero y seguimos el trayecto.

martes, 8 de febrero de 2011

Nació una princesa


Hoy, hace seis años, llegó a mi vida una niña que revolucionó mis días. Cuando nos enteramos que venía en camino, mi reacción no fue la más favorable, '¿un bebé a esta familia?' .. parecía un mal chiste. Cada uno de los habitantes de la casa era dueño de su tiempo, espacio, volumen de estéreo y voz, era inconcebible que un sexto integrante en la familia.

A los pocos días, el doctor lo confirmó. "No estás embarazada, estás muy embarazada", le dijo a mi mamá. A partir de ese momento, adopté a ese pequeño ser que crecía en el vientre de mi madre y acepté que mi vida no volvería a ser la misma.

martes, 18 de enero de 2011

Perdidos en Tokyo


Siempre tuve la espinita de conocer ese lugar, tan lejano ante mis ojos y tan cerca como la imaginación lo permitía. En la escuela, cuando tenía que representar un país, no lo pensaba ni dos segundos, mi respuesta siempre era la misma: Japón. No dejaba pasar oportunidad para lucir el kimono que mi papá me había traído de su último viaje, e inspirada en aquel país, hasta había elegido el nombre de la hija que un día esperaba tener, "Aiko, se llamará Aiko".

A los 15 años tuve lo que se podría llamar la primera oportunidad para viajar a esos lares, pero mi indecisión no permitió que se concretara el plan, por lo que tuve que seguir esperando, y fue en noviembre de 2009 cuando mi sueño se hizo realidad al lado de mis hermanos, mi papá y un intruso en la familia. Doliéndonos dejar a mi mamá, emprendimos el viaje difícil de describir en líneas.
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