“En largos caminos y camas angostas se conoce a los amigos“ es una frase que escuché ayer y me encantó, me pareció muy cierta.
Siempre me he jactado de tener pocos, pero muy buenos amigos. Buenos o malos, muchos o pocos, grandes o pequeños, constantes o lejanos, cariñosos o secos, presentes o virtualmente presentes, siempre han estado conmigo y me han seguido en mi camino.

